Bendito sea Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia (Salmos 66:20). Oraste toda esta semana pasada y aún hoy, y no has obtenido respuesta, mas yo te digo, sigues clamando, tu oración está delante de él, tus lágrimas son perfume a sus pies. Hay ángeles ministrando para tí, mas tú, no dejes de orar. Oración: Dios mio, en ti confío, respóndeme. Amén.